40 AÑOS DE PRESENCIA EN EL ACTUR

Cuatro décadas después de la apertura del actual colegio, echamos la vista atrás de la mano del Hermano José Luis Santamaría que en su libro Maristas en Zaragoza (1903-2003) nos recuerda un momento que vivió en primera persona. No fue nada sencillo que el 8 de enero de 1980 pudieran dar comienzo las clases ya que "trasladar un colegio es algo más que ocupar unos nuevos espacios. Aparte del trabajo excepcional que supone reacondicionar todo (clases, laboratorios, biblioteca, despachos, secretaría, etc), los profesores y los alumnos tuvieron que cambiar bastantes cosas".
Lógicamente, en un momento de cambio social y político del país, el colegio tenía la oportunidad de modernizarse, lo que exigía adaptarse a las nuevas corrientes pedagógicas y a las nuevas herramientas metodológicas, como por ejemplo, se suprimiera la tarima donde se ubicaba la mesa del profesor y que en las aulas "se instalara una gran plancha de acero con un tratamiento que lo colorea de verde", se instalara una megafonía centralizada y que en cada clase hubiera conexiones de sonido o el hecho de que los laboratorios se modernizaran y se compraran "materiales de la casa PHYWE que facilitó la visita y formación de tres profesores del colegio, a lo largo de una semana, en sus instalaciones de Göttingen (Alemania)".
¿Y por qué en el Actur? La respuesta la ofrece el crecimiento de la ciudad. A comienzos de los años 70, desde Provincia se plantea la construcción del un nuevo colegio como oferta del polígono Actuación Urbanística Urgente (ACTUR) Rey Fernando como se conoce al proyecto municipal en la margen izquierda del río Ebro, tras la asignación de terrenos establecida por la Junta de Compensación municipal a la vista de los terrenos deportivos que la comunidad marista de Zaragoza tenía en ese margen, en la zona conocida como Ranillas. Tras un periodo largo de conversaciones, el 11 de mayo de 1978 comienzan las obras del nuevo colegio y, aunque el edifico no estaba terminado y el curso 1979-1980 comienza todavía en el que estaba ubicado en la calle San Vicente de Paúl, "una curiosa movilización ciudadana para que el Ayuntamiento se hiciera cargo del viejo colegio marista e instalase en él a los profesores y alumnos del instituto de Bachillerato Mixto 4 que se encontraba en precario" hizo que se aceleraran los trámites con las autoridades municipales.
Finalmente, se acordó el traslado para el segundo trimestre escolar y "al final se acordó acelerar el traslado para el comienzo del segundo trimestre. Los maristas, con su director al frente, Hermano José María Amigo, los profesores y los alumnos de los cursos mayores estuvieron haciendo el traslado de todo el mobiliario al nuevo colegio durante las vacaciones de Navidad de 1979, mientras otros grupos terminaban de poner los últimos detalles de la obra, algo incompleta". De esta manera, el martes 8 de enero de 1980 empiezan las clases en el nuevo colegio, una construcción de dos pabellones dedicados a Educación General Básica (EGB), otro para el Bachillerato Unificaco Polivalente (BUP) y Curso de Orientación Universitaria (COU) y un cuarto pabellón donde se ubican las cocinas, los comedores y la residencia para la comunidad de hermanos y que, más adelante, se ampliaría con el pabellón de Infantil, en 1995, y con la construcción del polideportivo en 2002.

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